Los investigadores piden ayuda a los ciudadanos y sus teléfonos móviles
Økologisk NuUn código QR en un humedal danés señala una nueva forma de trabajar con la investigación. Aquí, los ciudadanos comunes pueden ayudar a los científicos a entender cómo la naturaleza se recupera, una medición a la vez. A lo largo de un puente peatonal en Lille Vildmose, los visitantes pueden medir el nivel del agua, registrar la temperatura y tomar fotos de la vegetación. Solo toma unos minutos, pero los datos pueden formar parte de un trabajo de investigación europeo más amplio. Detrás de la iniciativa están, entre otros, investigadores de la Universidad de Aarhus, que trabajan en los proyectos WET HORIZONS y NBS4Drought. “Es físicamente imposible para nosotros, los científicos, monitorear cientos de áreas naturales durante largos períodos. Aquí, la ciencia ciudadana puede ayudar a llenar ese vacío,” dice Lorenzo Pugliese, consultor especializado en el Instituto de Agroecología de la Universidad de Aarhus, en un comunicado de prensa. Resuelve un desafío central El método aborda un desafío fundamental en la investigación ambiental: seguir el desarrollo de la naturaleza a lo largo del tiempo. Los humedales y turberas se desarrollan lentamente, y su recuperación puede tomar décadas. Al mismo tiempo, los proyectos de investigación generalmente duran solo unos pocos años. “Recuperamos un área, la monitoreamos quizás durante cuatro años, y luego no sabemos exactamente qué sucede,” dice Lorenzo Pugliese. Las turberas son especialmente importantes de seguir. Cubren solo alrededor del tres por ciento de la superficie de la Tierra, pero almacenan el doble de carbono que todos los bosques del mundo juntos. Al mismo tiempo, contribuyen a reducir tanto las sequías como las inundaciones. Probado en Lille Vildmose Lille Vildmose en Nordjylland funciona como área de prueba. Cada año, miles de personas visitan la zona, muchas con interés en la naturaleza y la biodiversidad. Aquí, los científicos han establecido estaciones de medición simples, donde los visitantes pueden contribuir con datos mediante códigos QR. Para garantizar la calidad, las observaciones de los ciudadanos se comparan con mediciones de sensores automáticos. “Si podemos demostrar que el método funciona, puede escalarse a muchas más áreas,” dice Lorenzo Pugliese. Según los científicos, la ciencia ciudadana no solo trata de datos, sino también de involucrar a las personas en la naturaleza. “Los ciudadanos contribuyen a la ciencia, pero la ciencia también ofrece algo a cambio: conocimiento, compromiso y una conexión más fuerte con un lugar,” dice Lorenzo Pugliese. Las experiencias muestran que la motivación a menudo radica en el deseo de proteger la naturaleza y ser parte de algo más grande. La ciencia ciudadana ya forma parte de varios proyectos europeos y se espera que juegue un papel mayor en el futuro. Según los científicos, la colaboración entre ciudadanos y científicos será crucial si se quieren alcanzar los ambiciosos objetivos de la UE para la recuperación de la naturaleza. Lee más sobre la iniciativa aquí.
Una imagen de código QR en un humedal danés apunta a una nueva forma de trabajar con la investigación. Aquí, los ciudadanos comunes pueden ayudar a los científicos a entender cómo la naturaleza se recupera, una medición a la vez.
A lo largo de un puente peatonal en Lille Vildmose, los visitantes pueden medir el nivel del agua, registrar la temperatura y tomar fotos de la vegetación. Solo toma unos minutos, pero los datos pueden formar parte de un trabajo de investigación europeo más amplio.
Detrás de la iniciativa están, entre otros, investigadores de la Universidad de Aarhus, que trabajan en los proyectos WET HORIZONS y NBS4Drought.
“Es físicamente imposible para nosotros, los investigadores, monitorear cientos de áreas naturales durante largos períodos. Aquí, la ciencia ciudadana puede ayudar a llenar ese vacío,” dice Lorenzo Pugliese, consultor especializado en el Instituto de Agroecología de la Universidad de Aarhus, en un comunicado de prensa.
Resuelve un desafío central
El método aborda un desafío fundamental en la investigación ambiental: seguir el desarrollo de la naturaleza a lo largo del tiempo.
Los humedales y turberas se desarrollan lentamente, y su recuperación puede tomar décadas. Al mismo tiempo, los proyectos de investigación suelen durar solo unos pocos años.
“Recuperamos un área, la monitoreamos quizás durante cuatro años, y luego no sabemos exactamente qué sucede,” dice Lorenzo Pugliese.
Las turberas son especialmente importantes de seguir. Cubren solo alrededor del tres por ciento de la superficie de la Tierra, pero almacenan el doble de carbono que todos los bosques del mundo juntos. Al mismo tiempo, contribuyen a reducir tanto las sequías como las inundaciones.
Probado en Lille Vildmose
Lille Vildmose en Nordjylland funciona como área de prueba. Cada año, miles de personas visitan la zona, muchas con interés en la naturaleza y la biodiversidad.
Aquí, los investigadores han establecido estaciones de medición simples, donde los visitantes pueden contribuir con datos mediante códigos QR.
Para garantizar la calidad, las observaciones de los ciudadanos se comparan con mediciones de sensores automáticos.
“Si podemos demostrar que el método funciona, puede escalarse a muchas más áreas,” dice Lorenzo Pugliese.
Según los investigadores, la ciencia ciudadana no solo trata de datos, sino también de involucrar a las personas en la naturaleza.
“Los ciudadanos contribuyen a la ciencia, pero la ciencia también devuelve algo: conocimiento, compromiso y una conexión más fuerte con un lugar,” dice Lorenzo Pugliese.
Las experiencias muestran que la motivación a menudo radica en el deseo de proteger la naturaleza y ser parte de algo más grande.
La ciencia ciudadana ya forma parte de varios proyectos europeos y se espera que juegue un papel mayor en el futuro.
Según los investigadores, la colaboración entre ciudadanos y científicos será crucial si se quieren alcanzar los ambiciosos objetivos de la UE para la recuperación de la naturaleza.