El cómic <em>Inaccesible</em> recuerda que no hemos aprendido a hablar abierta y sinceramente sobre la intimidad.
Kapitál
¿Cómo lidiar con los problemas en la vida íntima cuando el dolor y el miedo afectan la relación? ¿Qué revela el cómic sobre la búsqueda de límites propios y la sanación mental en un tema que todavía es tabú?
¿Con qué frecuencia es necesario tener sexo en una relación saludable? ¿Es normal que una persona tenga que forzarse un poco o que no quiera tenerlo en absoluto? Estas son las preguntas que se plantea la protagonista principal del cómic excepcional Inpenetrable en su introducción. Al tener relaciones sexuales con una pareja de muchos años, primero empezó a sentir dolor y luego también un miedo inexplicado, aunque considera su relación segura y amorosa. Poco a poco, perdió por completo el deseo de contacto físico y busca conexiones entre su bienestar mental y físico. Primero acude al doctor Google y luego a varias “especialistas y expertos”. Sin embargo, encontrar la raíz del problema no es nada fácil, especialmente en un mundo donde el sexo le recuerda en cada paso. “Tanto deseaba que alguien en ese momento dijera que no importaba,” reflexiona la heroína en una de las escenas.
La autora belga Alix Garin llamó la atención hace cinco años con su debut No me olvides (Ne m’oublie pas), en el que la nieta busca la casa natal de su abuela que sufre de Alzheimer. Después de su primer libro, que estuvo parcialmente inspirado en su experiencia personal, quiso abordar una historia completamente inventada (como explicó en una entrevista para la revista Lingeur). Sin embargo, descubrió que tenía más sentido contar una historia sobre las dificultades que ella misma había vivido. Consideraba importante romper tabúes y vio la única forma en hacerlo siendo lo más sincera y concreta posible. Ya a nivel textual, el cómic es sumamente potente, los diálogos (tanto internos como con otros personajes) están escritos de manera muy sencilla y concisa, pero sin omitir ningún detalle que pueda ser importante. La temática de establecer límites saludables la dividió en dos partes: en la primera (Sanación) la heroína descubre más bien los propios, y en la segunda (Curación) intenta comunicarlos a su entorno.
El aspecto visual del cómic ayuda a comunicar las sensaciones corporales, que pueden ser difíciles de nombrar o simplemente de explicar, y Garin se apoya en muchas metáforas visuales (navajas, llama, espinas) para intensificar el tema. Funciona muy bien cuando quiere destacar la experiencia interna de la heroína, en cuyo fondo la amplía o la deja perderse completamente en una estructura que recuerda a un aerosol. Aunque los personajes están bastante estilizados, parecen manga, no resulta infantil, sino que le da a la autora la libertad de expresar sus sentimientos de manera más expresiva. Al mismo tiempo, logra introducir en la historia, a menudo pesada, más ligereza y humor.
Inpenetrable puede recordar a dos obras importantes del cómic. En el espacio de Checoslovaquia, hace tres años, impactó El corazón de Štěpánka Jislová, que también abordaba de manera relajada y comprensible la problemática de las relaciones modernas. Al igual que en el cómic de Garin, el camino de su heroína hacia una mejor comprensión de sí misma. En el entorno francófono, muchas tabúes fueron rompidos en los años 90 por la obra del autor David B. titulada Epileptik. En este cómic autobiográfico, el autor enfrentaba su relación con su hermano, que sufría de epilepsia severa. Al tratar temas corporales, también utilizaba diversas imágenes surrealistas y, aunque no conducía a un final feliz, su familia, al igual que en la obra de Garin y también en la de Alix, visitaba a varios curanderos dudosos en su camino hacia la sanación. En los medios sensacionalistas se escribe mucho sobre sexo, la misma palabra atrae la atención, porque, como recuerda Garin, todavía no hemos aprendido a hablar de ello con suficiente libertad, sobriedad y sinceridad, Inpenetrable además ofrece una experiencia catártica.
GARIN, Alix: Inpenetrable, 2026, 304 páginas. Traducción Sára Vybíralová.