Rusos en la UE: cuanto más cerca del frente, más estrictas son las normas

Voxeurop
Rusos en la UE: cuanto más cerca del frente, más estrictas son las normas

Cuanto más cerca está un país de la UE de Rusia y cuanto más amarga es su historia con Moscú, más difícil se ha vuelto para los rusos entrar, vivir o comprar propiedades allí. Lituania, Polonia y Bulgaria muestran hasta qué punto se han distanciado las normas.

La guerra a gran escala de Vladimir Putin contra Ucrania ha cambiado la forma en que Europa ve a los rusos. Lituania, que al igual que los demás Estados bálticos está considerada uno de los países más expuestos a la agresión rusa, sigue endureciendo las normas para ellos – en materia de visados, cruces fronterizos, compras de propiedades y actividad pública –, al tiempo que respalda sistemáticamente a Ucrania.

El 30 de septiembre, el Gobierno lituano aprobó una propuesta para prohibir la actividad pública en el país a los activistas rusos y bielorrusos que apoyen la guerra contra Ucrania.

Según LRT, la radiotelevisión pública de Lituania, conforme a las enmiendas propuestas a la Ley lituana sobre medidas restrictivas relativas a la agresión militar contra Ucrania, se denegaría la entrada a personas y organizaciones rusas y bielorrusas para participar en actividades públicas de educación, ciencia, cultura, deporte, arte y entretenimiento si han operado en territorios ucranianos ocupados por Rusia o apoyan directa o indirectamente la guerra.

Más :

Las empresas georgianas empiezan a pagar el precio del giro del país hacia Rusia 

Para averiguar cuál es la postura de la gente, Lituania planea exigir a rusos y bielorrusos que firmen declaraciones públicas condenando la agresión de Rusia. Quienes se nieguen quedarán excluidos de la actividad pública en el país.

Si el Seimas, el Parlamento lituano, aprueba las enmiendas, entrarán en vigor el 1 de enero de 2027, sumándose a las restricciones que Lituania ha introducido desde 2022.

Los rusos bajo escrutinio

Desde entonces, Lituania ha tratado los visados para rusos no como una cuestión de turismo o migración ordinaria, sino como un asunto de seguridad nacional y política exterior. Tras la invasión, Lituania dejó de aceptar solicitudes de visado Schengen de ciudadanos rusos. Ya no pueden solicitar visados nacionales lituanos ni visados Schengen en los centros de visados en el extranjero, como podían hacerlo antes, salvo a través del Ministerio de Asuntos Exteriores lituano.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Asuntos Exteriores afirma estar dispuesto a ayudar con los visados de algunos familiares de ciudadanos lituanos, de personas de ascendencia lituana o con derecho a recuperar su ciudadanía, y de sus familias, así como “en ciertos casos humanitarios urgentes, como una enfermedad grave o el fallecimiento de un familiar cercano”. Estas excepciones se derivan de las obligaciones internacionales y de la UE de Lituania.

El número de rusos que viven en Lituania está disminuyendo. Según el Departamento de Migración, 13.414 ciudadanos rusos tenían derecho de residencia el 1 de junio de 2026, algo más de 300 menos que en enero y 1.564 menos que a principios de 2025.

Estas cifras solo muestran una parte del panorama. En el censo lituano de 2021, 141.100 residentes se identificaron como “personas de origen ruso”; el 70 % de ellos también afirmó que el lituano era “una lengua distinta de su lengua materna”. El diario digital Delfi observó que calcular el tamaño de la diáspora rusa en Lituania no está exento de dificultades, ya que depende de si el término se refiere a personas de origen ruso o a ciudadanos de la Federación Rusa – que son grupos muy diferentes.

Disidentes bienvenidos, escrutinio para el resto

Lituania es muy consciente de esta diversidad. En los últimos años ha acogido a figuras de la oposición rusa, activistas contra la guerra y periodistas independientes – como Dmitry Elovsky, el subdirector jefe del canal de televisión independiente Dozhd, o Anastasia Shevchenko, activista de los derechos civiles, o el colaborador de Alexei Navalny Leonid Volkov –, al tiempo que vigila de cerca a cada ruso que llega al país.

La ley refleja esta situación. Los rusos que viajan a Rusia o Bielorrusia más de una vez cada tres meses, por ejemplo, pierden sus permisos de residencia temporal.

Los ciudadanos rusos también tienen restricciones para comprar propiedades. Quienes no tienen un permiso de residencia permanente o temporal no pueden comprar en absoluto. Aquellos que sí tienen uno no pueden “adquirir propiedades a menos de 10 kilómetros de zonas de entrenamiento militar, instalaciones clasificadas e infraestructuras críticas”.

Polonia: puertas cerradas, pisos abiertos

Polonia también tiene normas estrictas para los rusos, aunque, a diferencia de las de Lituania, no afectan a los ciudadanos rusos que ya tienen derecho a vivir en el país.

Desde marzo de 2022, Polonia ha limitado el número y los tipos de solicitudes de visado que acepta de ciudadanos rusos, con excepciones por motivos humanitarios, para algunas profesiones y para personas con vínculos estrechos con Polonia. En septiembre de 2022, junto con Lituania, Letonia y Estonia, prohibió la entrada de rusos por la frontera exterior de la UE con fines turísticos, empresariales, deportivos o culturales.

En 2023, los consulados polacos en Rusia dejaron de aceptar la mayoría de las solicitudes de visados Schengen y nacionales mediante el procedimiento ordinario. Ahora las solicitudes se aceptan principalmente “por motivos humanitarios, en casos urgentes, cuando existen razones especialmente apremiantes o cuando redunda en interés de Polonia”, según las directrices oficiales.

Desde el 1 de abril de 2026, Polonia también ha denegado la entrada a los titulares de pasaportes no biométricos, que Rusia sigue expidiendo junto con los biométricos. En otros países europeos se aplican normas similares.

La propiedad es otra historia. Los rusos que se encuentran en Polonia con visados turísticos o de corta duración pueden, según la letra de la ley, comprar un “piso ordinario” fuera de la zona fronteriza, pero no una casa ni un terreno sin permiso del Ministerio del Interior. Quienes tienen residencia permanente o la condición de residente de larga duración de la UE y han vivido legalmente en Polonia durante al menos cinco años pueden comprar una casa o un terreno sin autorización del ministerio. El plazo se reduce a dos años para quienes están casados con un ciudadano polaco.

Las cosas también son más fáciles para quienes están casados con un ciudadano polaco y han vivido en Polonia durante al menos dos años sobre la base de una residencia permanente o de la condición de residente de larga duración de la UE. Según la normativa, esas personas pueden comprar propiedades sin el consentimiento del ministerio.

Más :

La URSS llamó “liberación” a la ocupación de Europa Central y Oriental – Rusia está cometiendo el mismo crimen en Ucrania

La comunidad rusa de Polonia también difiere de la de Lituania, sobre todo en tamaño y lengua.

Según la Oficina de Extranjería, en 2026 unos 15.000–16.000 ciudadanos rusos tenían documentos de residencia válidos en Polonia. La oficina añade que varios miles de personas más declaran tener identidad rusa, pero ya poseen la ciudadanía polaca. Polonia también acoge a estudiantes, trabajadores temporales y sus familias.

El censo de 2021 de Estadística de Polonia muestra que, entre las personas que declaran identidad rusa, el 40–50 % habla solo polaco en casa, alrededor del 40 % habla tanto polaco como ruso y menos del 10 % habla únicamente ruso.

Bulgaria: lo mínimo indispensable

Bulgaria sigue una línea diferente. Debido a las decisiones de su Gobierno, sus profundos vínculos históricos y económicos y su mercado inmobiliario, solo ha aplicado el mínimo exigido por las normas de Schengen. Los expertos señalan que Bulgaria no considera la presencia rusa una amenaza híbrida directa (sabotaje, espionaje u operaciones de influencia por debajo del umbral de una guerra abierta).

A diferencia de Lituania o Polonia, Bulgaria sigue admitiendo turistas rusos, siempre que obtengan un visado Schengen de corta duración (tipo C), que conlleva condiciones estrictas. Los rusos también pueden seguir solicitando visados Schengen en los centros de visados de Rusia.

Es difícil decir cuántos rusos viven en Bulgaria. Las últimas cifras oficiales, del Instituto Nacional de Estadística (2021), muestran que hay 17.300 rusos con residencia permanente, el mayor grupo de ciudadanos de países no pertenecientes a la UE en el país.

Otras cifras sugieren que la presencia rusa sigue siendo fuerte. Los ciudadanos rusos son propietarios de más de 10.000 inmuebles en Bulgaria, el 60 % de ellos adquiridos después de la invasión de Ucrania. Pueden comprar pisos sin restricciones, y casas y terrenos mediante el registro de una empresa búlgara. Muchos han utilizado estas normas para comprar en la costa del mar Negro.

👉 Artículo original en Gazeta Wyborcza
🤝 Este artículo se ha elaborado como parte del proyecto colaborativo PULSE. Justė Ancevičiūte, Delfi (Lituania), y Krasen Nikolov, Mediapool (Bulgaria), contribuyeron a su elaboración.